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Si te preguntan por tus fuentes, miente. Si te amenazan, miente más aún

No hay nada nuevo en que se presione a los periodistas para que revelen sus fuentes. No hay nada nuevo en preguntar de dónde has sacado esta o aquella noticia: la única novedad es la desvergüenza en el modo de hacerlo, los métodos, y el apoyo tácito que veo en la sociedad a esa presión contra el que informa.

No hay más que verlo aquí: en cuanto comienza una polémica, siempre hay media docena de personas preguntando pro las fuentes. La fuente soy yo, que firmo el artículo, y si no te gusto como fuente, no me crees, o no te parezco fiable, pasas de mí y tan campantes. Pero no voy a darte mi fuente: porque no puedo, porque no quiero, o porque lo considero una mala costumbre.

Sin embargo, hay casos en los que el informador se ve muy fuertemente presionado para revelar sus fuentes, y en esos casos, hay que echar mano del viejo manual: mentir. Pero no de cualquier manera. Hay que mentir de una manera determinada.

Cuando el interesado en ocultar un tema te pregunte por tus fuentes, señala SIEMPRE a su entorno. No desveles la fuente, pero cuando simules ceder, señala a su mujer, a su madre, a sus hijos, o a sus socios. Cuando te pongan entre la espada y la pared, da a entender que nadie los quiere y todo el mundo está encantado de traicionarlos. Cuando te amenacen, da un nombre que haga daño.

Miente. Sin el menor recato. Sin la menor vergüenza. Al que te pregunte por tus fuentes, cuéntale una milonga dañina, no una mentira inofensiva cualquiera. Preguntarle a un periodista por sus fuentes es una agresión que debe tener su respuesta: antes de publicar una información comprometida, piensa qué fábula contarás cuando te exijan revelar las fuentes, y procura que la fábula sea tóxica par el que ejerza la presión o realice la pregunta. Porque si la información es poder, la desinformación, ¡ni te cuento!

Si a algún informador joven le sirven de algo los consejos de este viejo cocodrilo, doy por amortizada mi participación en este sitio.

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¿Qué fue de la caravana migratoria que se dirigía a EEUU?

¿Habéis vuelto a oír hablar del tema? ¿Por qué clase de idiotas nos toman?

Seguramente por lo que somos: consumidores de espectáculos también cuando consumimos noticias. Se esperaba un tenso duelo en la frontera entre un grupo de gente hambrienta (todo muy Dickens) y unas autoridades malísimas, estilo Mr Scrooge (Dickens de nuevo) y la cosa se quedó en nada, al menos de momento, porque ya que menciono la Navidad no descarto que el tema se reactive en tiempos de palmada en la espalda y lagrimita fácil.

No se trataba del tema migratorio. Se trataba de las elecciones americanas, y en cuanto estas terminaron, con los demócratas recuperando el Congreso y los republicanos manteniendo el Senado, unos cuantos millares de centroamericanos no le importaron ya a nadie. Sus razones eran insostenibles (que es que somos pobres) y el circo no podía aguantar mucho. Pero ni siquiera yo esperaba que se desmoronase en el olvido con tanta rapidez.

Se trataba de medir las fuerzas del movimiento globalista contra el movimiento soberanista, que es dónde realmente se juega hoy el bacalao: gente que cree que el mundo (y todo lo que hay sobre él) es de todos, contra gente que cree que cada cual tiene derecho a organizarse en lo suyos como le parezca, porque los Estados tienen fronteras. Por un lado la gente de Soros y su Open Society, Open Wold y Open Ass, y por el otro los Trump, los brexiteros y los Bolsonaros.

La cosa pinta fea. Pero los pobres aquellos han agotado completamente su potencial escénico: no le importan a nadie. No pintan nada. No van a tener muchos más minutos, salvo campaña navideña en contra.

Su minuto de gloria pasó. Pero si no nos damos cuenta de cuales son las reglas de este juego, nunca pasará la hora de que dejen de burlarse de nosotros.

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Censura de canciones machistas

Toda mi vida he escuchado canciones que hacen apología de las drogas, del alcohol, del tabaco, de la violencia, las palabrotas... pero por alguna razón hay gente que cree que hay que censurar las letras que consideran machistas.

A pesar de todo apenas bebo alcohol, no tomo ninguna droga y nunca he pegado a nadie (desde que no soy un crio) y aunque haya escuchado letras de esas que catalogan como machistas, me considero feminista.

Escucho a gente con ideas del mundo muy diferentes a la mía, incluso de gente que si conociera en persona despreciaría, y como yo todos. Pero por alguna razón hay gente que cree que no hay que escuchar música de gente que consideran machista.

Dos veces he dicho "consideran machista" porque además tanto música como el cine usa la ficción para describir situaciones por lo que el autor ni siquiera tiene porque estar de acuerdo con lo que dice. Además, la música utiliza metáforas, por lo que el autor no tiene por qué pensar literalmente lo que dice. Y es lógico que en la música como en la poesía se utilice para inspirarse el amor romántico, por lo que unas palabras mega endulzadas y dependientes del amor en un momento de inspiración no significan que esa persona piense siempre así.

A veces la música también se usa para exagerar, presumir, vacilar, llamar la atención... Y la música utiliza jerga, expresiones que si no estás en el ambiente probablemente no comprendes, por lo tanto, no puedes catalogar de machistas.

Como muestra un ejemplo de canción que la mayoría de la gente podría catalogar de machista o incluso de hembrista, cuando la mayor parte de la gente ni entenderá lo que pretende transmitir por ejemplo cuando dice "puta". 

Por lo tanto, una canción o un artista puede gustarte o no gustarte, puede que entiendas lo que quiere transmitir o puede que no, puede que transmita un mensaje positivo y puede que no. Pero la música es arte, y como tal no debemos confundirlo con una clase de ética, ni a su autor con un modelo a seguir, así que no censures el arte bajo la excusa del feminismo.

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Política ficción: Pablo Iglesias y Santiago Abascal convocan rueda de prensa conjunta

La convocatoria sorprendió enormemente a los medios de comunicación, que llenaron el sala de prensa del IFEMA madrileño. Los dos líderes políticos ocuparon sus asientos con gesto distendido. Luego, tras los saludos de rigor a los periodistas, y de pedir permiso a su compañero de mesa, empezó Pablo Iglesias.

-Gracias a todos por haber acudido. Vamos a ser tan breves como breves son los temas en que Podemos y VOX coinciden. A nadie se le oculta que nuestros dos partidos no pertenecen al mismo espectro político, ni comparten casi nada en el modo de ver la política...

-Ni la política ni el mundo en general -apuntaló Abascal con media sonrisa.

-Sin embargo- siguió Iglesias- los partidos tradicionales y esa especie de sucedáneo naranja que les hace de palmero, siguen dando la espalda a los problemas reales de la gente. Así que ahora que comienza el invierno y se nota de verdad que el mayor problema de muchas personas es encender la calefacción, queremos convocar una manifestación. todos los sábados, delante de las sedes y oficinas de las empresas eléctricas para protestar por ese atraco del que todos somos víctimas. ¿Santiago? -invitó a seguir al líder de Vox.

-Gracias Pablo. Fuera de nuestras diferencias, de todos conocidas, tanto el programa de Podemos con el de VOX recogen la necesidad imperiosa de nacionalizar la electricidad y racionalizar su precio para que los españoles no sufren el azote de ese abuso. Las empresas eléctricas eran nuestras, y las vendieron. Los recursos que emplean, son nuestros y reparten su rendimiento en forma de dividendos. PP, PSOE y Ciudadanos, miran para otro lado. Los nacionalistas están a lo suyo, que consiste en que todo empeore para cargarse así de razones contra España. Hay que salir a al calle y hay que salir ya para frenar ese abuso. Todos los sábados, a las ocho de la tarde, delante de las sedes y oficinas de las compañías eléctricas. Cada cual de la suya, de la que haya en su pueblo o su ciudad.

-Esto ya no va de fascistas y rojos. Va de quiénes están los consejos de administración de esas compañías y de quiénes no estamos y nos preocupamos de problemas reales -secundó Iglesias.

Una periodista treintañera y con gafas levantó la mano:

-¿No está usted blanqueando a la ultraderecha, señor Iglesias? - preguntó.

-Esta vez no nos vamos a dejar distraer con esas cosas. Este sábado, a las ocho, delante de la sede de Endesa nos vemos. ¿En Diego de León?

-O en Ribera del Loira -dudó Abascal.

-¿Qué cree que opinarán sus votantes, señor Abascal, de esta sorprendente alianza con la extrema izquierda? -preguntó un periodista cuarentón y barbudo.

-No es una alianza. En lo demás, seguiremos cada uno en su lado de la calle , defendiendo cada cual sus posturas. Pero esto es una emergencia, y nuestros votantes lo son precisamente, porque creen que cada día estamos más en estado de emergencia.

Surgieron una docena más de manos levantadas, pero Iglesias y Abascal se levantaron de la mesa.

-El sábado a las ocho. Allí seguimos hablando - recordó Iglesias, más acostumbrado a los micrófonos.

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En referencia a la noticia "Iglesias niega haber trabajado para Venezuela"

Noticia:

www.meneame.net/story/iglesias-niega-haber-trabajado-venezuela-admite-

Esto en principio iba a ser una contestación al comentario de @amonamantagorri , muy aplaudido a juzgar por los positivos:

www.meneame.net/story/iglesias-niega-haber-trabajado-venezuela-admite-

Pero como va a quedar un poco largo he preferido ponerlo en forma de artículo y no saturar los comentarios allí.

#10 Pablo Iglesias no trabajó para Venezuela. Podemos no recibió un céntimo de Venezuela. Hay que ser un paranóico de derechas un poco tontuno para creerselo de veras.

Si Podemos recibió dinero de Venezuela, al menos directamente, está demostrado que no. Que lo recibiera Pablo Iglesias, está demostrado que sí, solo que él nunca ha sido juzgado por eso. 

Me encanta cuando se usa el argumento del insulto para quien no piense como uno quiere: nada menos que "paranoico de derechas" o "un poco tontuno" (vamos, tonto). Ese es el nivel, y encima jaleado a votos por los que imagino piensan y actúan igual. Tolerancia, respeto y democracia, lo llaman. Nada nuevo espaldas al sol.

Generalmente quien se expresa así acaba precisamente quedando como tonto en el mismo comentario. Porque @amonamantagorrio , o estás desinformado, o tienes mejores fuentes de información que la policía española, el servicio antiblanqueo venezolano, el presidente de la Asamblea de Venezuela y el servicio secreto cubano. Si es así me callo. Si no es así, y aunque es un poco largo, permíteme que te explique.

"Al menos en seis ocasiones Aznar le ha preguntado si realizó trabajos de asesoramiento para Venezuela, a lo que Iglesias ha contestado reiteradamente que eso no era el objeto de la comparecencia, sino la financiación de Podemos."

Imagino la gotita de sudor cayéndole por la sien. Que intentara esquivar la pregunta no es casualidad.

"El senador popular ha insistido en que el líder de Podemos concretara si él personalmente ha trabajado para Venezuela, a lo que finalmente, y tras casi una hora de explicaciones, Iglesias ha contestado que no."

Y aquí ya, viéndose acorralado y con una evidente falta de reflejos: directamente miente.

Cuando Inda dijo que Maduro pagó a Pablo Iglesias 270mil dólares a través de un paraíso fiscal (Granadinas), Iglesias denunció eso y perdió en junio de 2017, alegando el juez que los acusados (Inda y su periódico) “actuaron de forma escrupulosa en el ejercicio del derecho a la libertad de información y de expresión”, además de quedar demostrado que la información había sido veraz.

Ante esto apareció David Bravo (curiosamente en las listas de Podemos) intentando echar un capote a su jefe (el intento fue tierno, lo reconozco) con una graciosa estupidez en twitter sobre la diferencia entre verdad y veracidad. Pero para curarse en salud (lamo la mano del amo pero no soy tonto) Bravo aclara: "Conste que hablo por lo publicado en prensa. No he llevado el procedimiento. Pero esto es lo que se debate en estos procesos: la veracidad.".

Bravo habla sobre lo que ha leído publicado de la sentencia, es decir, de lo leído en una noticia, no del sumario ni de la sentencia. Es raro que Bravo, teniendo los huevos pelados de leerse sentencias en muchos otros casos y opinar sesudamente al respecto, en éste no se la leyera y opinara sobre "lo publicado".

En la sentencia se aclara que los documentos estaban suficientemente comprobados, pero que, de todas formas, esa no es la cuestión del juicio, a eso se refiere (y hasta ahí se limita) Bravo con sus twits.

La "prensa" afín se encargó muy bien de jugar con la idea de que el juicio no entraba en si es verdad o no lo que se dice, que Venezuela pagó a Pablo Iglesias 270mil dólares a través de un paraíso fiscal de Granadinas, para alegría de incautos, pero sintiendolo por esa prensa y sus crédulos seguidores de sentimientos morados el juez sí explicó y matizó la credibilidad y veracidad de los datos. 

Aquí tienes la sentencia: www.cita.es/sentencia-pablo-iglesias-eduardo-inda.pdf Te recomiendo páginas 8,9 y 10.

Si se te hace largo te adelanto párrafos interesantes: 

"Teniendo en cuenta lo expuesto, los hechos publicados tenían su origen en fuentes policiales que disponían de la orden de pago y del memorando o autorización para ello (docs. 15 y 16 de la contestación incluidos en la noticia publicada el 6 de mayo de 2017). Dichos documentos fueron mostrados por una periodista asilada en Miami sin relación acreditada con los demandados, Patricia Poleo, que en su programa televisivo “Agárrate” se hizo eco de la noticia el día 6 de mayo. Curiosamente, las afirmaciones de la Sra. Poleo no han merecido el ejercicio de acción alguna por parte del demandante (Pablo Iglesias).

(...)

En la noticia aparecida el 6 de mayo bajo el título “El gobierno de Maduro pagó 272.000 dólares a Pablo Iglesias en la paraíso fiscal de Granadinas en 2014” se hace alusión expresa a la Policía española como fuente de la información así como al servicio antiblanqueo venezolano y al servicio secreto cubano. Ello aleja de la mera invención el contenido de la noticia. 

(...)

El mismo tratamiento ha de darse a la aparición a posteriori de un comunicado en la página web del EURO PACIFIC BANK indicando que Pablo Manuel Iglesias nunca tuvo una cuenta en dicha entidad ni recibió transferencia alguna de autoridades venezolanas.

OKDIARIO no ocultó dicho comunicado si bien lo puso en duda como se desprende de la noticia firmada por el Sr. Mercado y publicada el 7 de mayo (doc. 5 de la demanda). En la audiencia previa la parte demandante aportó las manifestaciones realizadas ante Notario el 17 de agosto de 2016 por el Sr. Pelaje Salazar, Jefe de la Oficina Nacional del Tesoro de Venezuela concluyendo que la orden de pago es inexistente y que ninguna autoridad venezolana emitió el pago contra fondos del Tesoro Nacional. Tal conclusión se basa en la falta de automatización de la orden de pago cuando ya estaba implantado en la fecha de su emisión y las variantes en la denominación del Ministerio y número de registro, indicando que no se emiten órdenes en divisas y que no estaba contabilizado el pago. Pero de tales datos no se extrae que el documento no existiera o que fuera sin más falso. De hecho, el mismo día 6 de mayo de 2016, el Presidente de la Asamblea de Venezuela, Henry Ramos Allup afirmó en un Twit (reconocida su autenticidad por la parte demandante en la audiencia previa), que Pablo Iglesias recibió al menos doscientos cincuenta mil dólares, manifestando que tenía copia del depósito ordenado por Marco Torres, firmante de la orden de pago controvertida que sirvió de base a la publicación (doc. 22 de la contestación). La noticia publicada el 7 de mayo de 2016 por OKDIARIO bajo el título “Las autoridades españolas acreditan que los documentos del pago a Pablo Iglesias son auténticos”, no hace sino hacerse eco de las investigaciones policiales y del contraste de los documentos con las fuentes. 

Se juzgaba si el periódico mintió cuando afirmaba que Pablo Iglesias había recibido 270.000 dólares de Venezuela. La sentencia fue desfavorable al denunciante, demostrándose la veracidad de los hechos expuestos por el periódico al comprobarse la información y las fuentes en que se basó ésta.

No existe ninguna sentencia alegando esto contra Pablo Iglesias por la sencilla razón de que nadie lo ha denunciado por ello. Otra cosa es que se pueda afirmar categóricamente que "Pablo Iglesias no trabajó para Venezuela." Y quien no piense así sea "un paranóico de derechas un poco tontuno para creerselo de veras".

Creo que la estupidez está en argumentar o en aplaudir ese tipo de argumentos estando desinformado, y encima señalando con el dedo llamando tontos a los demás. Patético y cada vez más común entre los despojos que van quedando de la mal llamada izquierda.

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Platillos volantes y ciencia ficción

La historia moderna de los objetos volantes no identificados comienza un 24 de junio de 1947 cuando Kenneth Arnold sobrevuela el Monte Rainer, en Washington, y ve un grupo de objetos voladores que rápidamente fueron llamados “platillos volantes”. En realidad, parece que lo que este hombre vio fueron unos objetos con forma de bumerán en "V" (los bocetos que se hicieron con la descripción que dio a mí me recuerdan al batarang de Batman) que, según describió en su momento, "volaban como platos saltando sobre el agua." Así, todo apunta a que fue la prensa de la época la que usó el apelativo de "platillos volantes", no se sabe si con intenciones burlescas o simplemente por desgana periodística.

            El señor Arnold, en su momento, pensó que podían ser naves soviéticas y contó su historia a la prensa. Una agencia de noticias difundió la noticia por todo el mundo y pronto, muy pronto, empezaron a verse extraños ingenios volantes por todo el país. Como nota curiosa fue la propia Fuerza Aérea Norteamericana la que acuñó el término U.F.O. (unidentified flying object) -O.V.N.I. (objeto volador no identificado)- en 1952.

            La cosa es que no se sabía lo que eran aquellos objetos que, en plena guerra fría, invadían el espacio aéreo norteamericano; pero lo que parece claro es que nadie -en aquel momento- pensaba en seres extraterrestres. En el informe que hizo para el Ejército, el señor Arnold indicó que cuando vio los objetos pensó que eran “aviones con propulsión a chorro”. Y añadió: “Estoy convencido de que se trataba de algún tipo de avión, aunque en muchos aspectos no se parecían a los que conozco”. Todo apunta a que en todo momento se pensó en alguna clase de aviones, amigos o enemigos. Pero, poco después entró en escena un peculiar editor de ciencia ficción que vio en los platillos volantes un filón de oro.

            Raymond Palmer llegó a la dirección de “Amazing Stories” en 1938 con la clara intención de dar un golpe de timón al contenido de la revista, bajó el nivel literario de la revista y disparó la tirada. La cosa es que, dos años antes de las declaraciones del señor Arnold, Palmer había publicado -en “Amazing Stories”- relatos de un tal Richard S. Shaver, una persona que –como se supo después- tenía serios problemas psiquiátricos y que afirmaba recordar cómo la Atlántida y Lemuria habían sido colonizados por extraterrestres en un pasado indeterminado. Según Shaver, los alienígenas se habían visto obligados a abandonar la Tierra miles de años atrás, dejando aquí dos tipos de robots que desde entonces habitan en el subsuelo: los teros, que hacían lo posible por ayudar a la humanidad, y los deros, responsables de gran parte de las desgracias del ser humano (es innegable que como idea de ciencia ficción no está mal, pero creer que en realidad había pasado esto era como quitar la palabra “ficción” de la ecuación).

            El caso es que esta historia le encantó a Palmer y, en junio de 1947, dedicó un número entero a lo que él denominaba “el misterio Shaver”. En octubre, en un editorial, afirmaba que los tripulantes de los platillos volantes eran descendientes de los extraterrestres que habían colonizado nuestro planeta en un pasado remoto. Parece que fue en este instante donde confluyeron de manera definitiva y hasta nuestros días dos conceptos que hasta ahora habían estado totalmente separados, platillos volantes y extraterrestres. Recordemos que los avistamientos de objetos voladores siempre se habían asociado a naves secretas del “enemigo”, y recordemos que el contexto era la guerra fría; pero la pirueta social y literaria que consiguió Palmer fue unir esas dos ideas, y por curioso que parezca la idea entró de lleno en el imaginario de la gente, tanto es así que sigue vigente hoy en día.

            Los Estados Unidos vivieron los años 50 con miedo a dos cosas: a un ataque atómico soviético y a la infiltración comunista. Tras el final de la era atómica, en los años 40, el cine de ciencia ficción (lo que hoy llamamos serie B) entró de lleno en el universo de los platillos volantes, pero no es hasta la década de los 50 cuando se produce un fenómeno histórico: la gente comenzó a creer que en el interior de esas naves viajaban seres de otro planeta.

            Aún faltaba por construirse el tercer pilar del fenómeno de los platillos volantes y éste llegó de la mano de Donald E. Keyhoe, un comandante retirado de Infantería de Marina norteamericana quien fue el primero en hablar de la política de encubrimiento seguida por el Gobierno estadounidense respecto a los platillos volantes, que el señor Keyhoe identificaba, sin ningún rastro de duda, con naves extraterrestres. Este comandante retirado fue el autor del primer libro publicado en 1950 sobre el tema, “The flying saucers are real” y de un artículo en la revista “True” en el que añadió definitivamente el secretismo gubernamental al fenómeno de los platillos volantes pilotados por extraterrestres.

            De hecho, a partir de ahí, la gente empieza a tener la firme creencia de que estos extraterrestres habían visitado -y visitan- nuestro planeta a diario (como si llegar desde 5 años-luz, o 1.000 para el caso, fuera tan fácil como coger el autobús), y mucha gente comienza a contar abiertamente que ha visto aterrizar un platillo volante en el maizal del vecino o que ha visto despegar un objeto con luces raras y con forma de puro en las colinas más allá de su pueblo (con el paso del tiempo la originalidad en las formas de estos ovnis ha sido sometida a debate por parte de la comunidad “experta” en estos cacharros). Lo curioso es que la gente que narraba sus experiencias con estos seres de otro planeta los describían como humanoides altos, cabezones a veces, con trajes plateados, con la piel de color (poned el color que se quiera, excepto el negro), todos, en todos los casos eran de aspecto antropomórfico. Nadie contaba que un ser parecido a una libélula con patas de centollo y cuerpo gaseoso con manchas amarillas fluorescentes lo había abducido, o que había tenido un contacto en la tercera fase con un extraterrestre con forma de cubo gelatinoso de diez metros de lado con vértices azules y pústulas rojas. Ese aspecto humanoide fue amplificado por el cine de la época hasta límites insospechados. Por otro lado, los escritores de ciencia-ficción de esos años, por curioso que pueda parecer, no se subieron con mucho ímpetu al carro de los platillos volantes, posiblemente debido a que el género suele tender a narrar historias plausibles, y todo el asunto de los platillos y sus ocupantes parecía no tener ni pies ni cabeza. De hecho, en los relatos de la época donde se tocaba el asunto extraterrestre, los seres descritos eran muchísimo más creíbles que las historias que la gente contaba sobre ellos en aquellos años. Por tanto nos encontramos con un curioso caso en el que la ficción científica era más sobria que lo que la gente decía estar viendo, lo que encaja perfectamente con la resistencia de los escritores de la época en tocar el tema.

                      Escribir una historia sobre un platillo volante (o una escuadrilla de ellos, para el caso es lo mismo) que alberga en su interior a seres extraterrestres es todo un reto para los escritores del género. Así que se podría pensar que los autores de la época fueron muy cautos a la hora de enfrentarse con el asunto, por supuesto el mundo del cine -que vive de otro sector de público-, encontró un filón que a día de hoy aún sigue explotando.

            Entre otros problemas con los que se tuvo y se tiene que enfrentar el autor del género es que la mayoría de la gente confunde la probabilidad de que existan otras civilizaciones con la seguridad de que los extraterrestres nos visitan un día sí y otro también. Estas personas no sólo asumen que la inteligencia es algo muy común en el universo, sino que además consideran a la Tierra como un destino interesantísimo, como si los cien mil millones de estrellas de la galaxia fueran poco interesantes, eso sin contar otras galaxias, borde del universo conocido, etc., etc. No, tienen que venir aquí, a esta diminuta bolita azul-verdosa y es aquí donde además parece que centran todo su interés, sólo así se entiende el enorme esfuerzo económico (a no ser que el dinero no les importe o que sean mega ricos), tecnológico (total, viajar más rápido que la luz es una nadería) y humano (no tienen nada mejor que hacer que venir, esconderse y no soltar prenda, claro, eso cuando no nos conquistan con rayos de la muerte) que supone haber enviado a nuestro planeta cientos de miles de naves (con forma de platillo, de puro, de pelota aplastada, de triángulo curvo, etc., etc. ) sólo en los últimos cincuenta años.

            No olvidemos que los extraterrestres que la gente ha ido viendo a lo largo de los años, nunca han aportado ningún conocimiento a los humanos. Ya podrían haberles dicho a cualquier Juan, Christine, Khuan o Reiko del planeta (o haber puesto megáfonos planetarios para que lo oyéramos todos) la solución de las Ecuaciones de Navier-Stokes, o la de la Conjetura de Goldbachs, o la resolución al Problema de Galois Inverso. Pero, en todo este tiempo, lo único que los extraterrestres han transmitido son mensajes vacíos, genéricos y advertencias sobre diferentes fechas y formas de fin del mundo.

            Los autores de ciencia ficción se dieron cuenta de que ¡ya tienen convencido a muchos lectores de que existen estos platillos con extraterrestres dentro! Así que parte del problema es que para muchos lectores, esto no es ficción sino realidad.

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