EDICIóN GENERAL

Nuevo timo a los turistas: un restaurante de Italia cobra 81 euros por dos hamburguesas y tres cafés

Varias reglas que he aprendido por las malas:

-No entréis en ningún sitio sin mirar antes en TripAdvisor/Google. Aún así, hay algún margen de error, sitios de 4 estrellas y picos que dejan que desear, pero es raro y como primer filtro es bien.
-Si en un sitio hay una persona en la puerta de las que te invitan a entrar, tipo "hey! si buscáis donde cenar/desayunar/whatever veniros pa dentro", NO ENTRÉIS. NO OS SENTÉIS. Timo garantizado. En los sitios buenos no tienen que estar pescando a los incautos de la calle. Varias experiencias lo confirman. Me llegaron a sentar en una terraza en Roma, miro la carta... Cocacola 5€, vermut 10€. La cerré y me levanté.
-Si los sitios están tirando a llenos suele ser por algo, salvo en zonas ultra turísticas donde se peta cualquier tugurio de mierda. Inserte comentario de cuñao sobre los restaurantes de carretera donde hay camiones aparcados.
-En mi experiencia, los precios en Roma suelen estar a la vista. Pero si no lo están, desconfía!
#71 Bueno, lo de la persona en la puerta... a mi también me da mal rollo pero no siempre es estafa. Yo recuerdo en el Algarbe, en Portugal, que en el paseo marítimo todos los restaurantes tenían un tío en la puerta. Y se comía de puta madre a buen precio (unas cataplanas cojonudas).
#78 Cierto, tiene sus excepciones. En Oviedo por ejemplo, en la calle de las sidrerías (cuyo nombre se me escapa) creo que es bastante común y se come bien en casi todos los sitios.

Yo de esas, aparte de la experiencia de Roma, tuve una muy cómica en la plaza de Comillas, en Cantabria. Íbamos buscando dónde desayunar y nos llamó una señora con pinta de simpática que estaba colocando la terraza y tal, todo muy amigable. Pedimos tortitas y chocolate. Las tortitas parecían hechas con agua en vez de con leche, y el chocolate que llevaban por encima igual, como Colacao con agua. Ese fue el día que me instalé TripAdvisor y no volví a pisar un local sin mirarlo antes.

Incumplí esa norma en Florencia, a la salida de la galería de los Uffizi, que nos moríamos de hambre y era tarde, y entramos en un sitio de hamburguesas de apariencia humilde pero honrada que estaba justo enfrente. Desastre total, y mira que debe ser difícil comer mal en Florencia.

menéame