EDICIóN GENERAL

Biorresonancia magnética: una moda pseudocientífica para vender máquinas carísimas que no miden nada

Tuve un compañero de trabajo que se puso un imán en el rabillo del ojo enganchado con una micropinza.

Quería corregir un ligero estrabismo que padecía.

Cuando una compañera le dijo que si había ido al oftalmólogo le dijo que no. A sus 35 años jamás había ido a un oftalmólogo. Se lo había recetado un hombre que sabía mucho de medicina, el mismo que le hacía escupir en un vaso y guardarlo una noche para luego mirándolo diagnosticarle candidiasis.

Siempre le decía que había tenido mucha suerte esquivando a Darwin durante 35 años.

menéame