EDICIóN GENERAL

Un rey sin máscara

Lo de Juancar es indefendible. Habrá que pillar palomitas y esperar al siguiente capítulo. Pero dice poco en favor de la causa republicana (federal, no separatista), el emplear la falta de escrúpulos de Trevijano para defenderla. Y, siendo objetivos, el autor aprovecha el impulso facilón de reproche al padre para faltar a la objetividad respecto al hijo:

En una situación como la de principios de octubre en Cataluña, donde una jugada de doble jaque por parte de los talibanes secesionistas tenía posibilidades de acabar con eso que se ha venido en llamar "España" (y no solo con sus actuales élites extractivas) que el Gobierno de entonces (con el cual jamás simpaticé ni un pelo) fuese bastante duro no solo era lógico, sino incluso su deber.

Y que el Jefe del Estado, cuya deber (si hace como los reyes nórdicos, honra lo que juró en su "coronación" y se limita a cumplir sus deberes constitucionales) es hacer lo que diga el Gobierno de turno, obedece al Gobierno de turno y lee por la tele el mensaje que le dice el Gobierno de turno (mensaje que, por cierto, tranquiliza a millones de españolitos, que de aquellas estaban angustiados temiendo algo traumático a lo 1936), entonces ese Jefe del Estado será cualquier cosa menos "hooligan". Al revés, "hooligan" sería si hubiese hecho lo que le hubiese salido de los cojones.

menéame